La comparsa Orfeo de Monte Caseros presentó en el carnaval una carroza inspirada en Caminito con el tango como referencia principal. La puesta tomó a la danza como forma de mostrar rasgos del país desde la calle y desde el escenario carnavalero.
Kevin Vallejos Muñoz asumió ese lugar desde un camino propio dentro del tango, lejos de academias formales. En su ciudad no existen docentes de ese ritmo y la formación se dio de manera autodidacta junto a su compañera Milagros Salinas, con un seminario previo que aportó nociones básicas.
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| En escena. |
El paso por el carnaval dejó una fuerte impresión. La cantidad de gente, la música y el despliegue visual construyeron un clima distinto a otros espacios de danza. "El carnaval fue una experiencia increíble", señaló.
La idea artística se apoyó en unir dos mundos. El tango se llevó a un espacio poco habitual y se mezcló con ritmos propios del carnaval como la samba, sin perder su esencia. La búsqueda apuntó a sostener rasgos propios del tango.
Desde su mirada, el tango responde a un registro muy propio y el carnaval presenta una dinámica expansiva, más cercana a la fiesta. Ese contraste orientó el trabajo coreográfico y la lectura escénica de la carroza.
Caminito, referencia visual y conceptual de la puesta, es una calle del barrio porteño de La Boca, relacionada con el origen del tango y a su proyección cultural.

