Con el paso del tiempo, esa fascinación infantil se transformó en experiencia. Ya suma doce ediciones dentro de Ara Berá. Después de vivir tantos carnavales desde adentro, asegura que no hay otro evento capaz de concentrar tantas emociones al mismo tiempo.
La ansiedad previa al estreno, el agotamiento físico de las noches interminables y la intensidad de cada pasada conviven en un mismo ritual que, para ella, “es un motor de vida”.
En 2018 alcanzó uno de los grandes hitos de su recorrido al convertirse en Reina Nacional del Carnaval de Corrientes. Llegó a ese momento sintiéndose preparada, convencida de que no era casualidad. “El universo me cumplió un sueño”, resaltó.
El 2026 marcó un nuevo giro en su historia carnavalesca con la interpretación de su primer personaje villano: La Guerra. Tras años encarnando figuras luminosas, asumió el reto de representar el costado oscuro del relato. “Siempre fui reina buena y este año me tocó ser la reina maligna”, explicó.
Su lazo con Ara Berá atraviesa toda su trayectoria. Ser comparsera e hincha de la agrupación implica, para Victoria, formar parte viva de la historia del carnaval correntino. “Mi carnaval no existiría sin ellos”, afirmó.

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