GUERRA DE MALVINAS: ¿HUBO APOYO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA?

En 1982 comenzó la Guerra de Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña. En un primer tramo, Estados Unidos se presentó como mediador, con una postura cercana a la potencia europea. En ese mismo tiempo, la Unión Soviética también tomó posición, aunque en el plano discursivo, sin intervención directa con tropas, armamento o provisiones.

Desde Moscú, uno de los pronunciamientos se conoció a través de TASS, la agencia oficial de noticias soviética, que atribuyó a Londres la responsabilidad por la crisis en el Atlántico Sur. Ese posicionamiento supuso un giro respecto de la cautela inicial y colocó el conflicto dentro del proceso de descolonización.

En el plano diplomático, la URSS se abstuvo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas durante la votación que exigía el retiro argentino de las islas. Esa decisión evitó un alineamiento total con las potencias occidentales y, al mismo tiempo, dejó distancia frente a la posición británica.

El discurso soviético sostuvo que Gran Bretaña postergó negociaciones sobre soberanía con respaldo de Washington. Esto coincidía con la postura argentina, que sostenía que las gestiones diplomáticas previas no ofrecieron resultados y derivaron en una acción militar para recuperar el territorio.

En paralelo, las relaciones entre Moscú y Buenos Aires se apoyaban en intereses económicos y estratégicos. Argentina, bajo control de un poder militar, era proveedora de cereales y carne, mientras la URSS mostraba disposición a acompañar desarrollos tecnológicos, incluso en material nuclear.


Fuentes consultadas:
• Información recuperada de documentos de 1982.
• Malvinas, documentos desclasificados (Sciaroni, 2019)

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